San Mateo y el nombre divino

El apóstol, a través de su testimonio, empieza a encaminarnos hacia la función y el poder del nombre. El ángel le dijo a José que el nombre del niño sería Jesús, porque él salvaría a su pueblo de sus pecados. Y cuando nació, le llamó su nombre Jesús, que quiere decir Salvador, y también era Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros (Mateo 1:21, 23).

Después, en la oración que expresa el Señor Jesús, dice: “Santificado sea tu nombre”. Y luego nos habla del destino de aquellos que usen el nombre de Jesús en vano: “¿No profetizamos en tu nombre? ¿Y en tu nombre echamos fuera demonios?”. Porque este nombre es el que tiene poder para echar fuera demonios y sanar a los enfermos.

Más maravilloso es saber que en ese nombre esperarán los Gentiles (Mateo 12:21). El apóstol hace referencia a las palabras de Isaías el profeta, y si usted va a aquel libro, se encontrará que dice ‘Ley’. Sin embargo, Mateo, al citar este pasaje, dice ‘nombre’. Entonces, el nombre es un decreto y es inamovible: se someten todas las cosas. Por eso se le conoce como el Legislador…

También promete que si dos o tres están congregados en su nombre, Jesús está en medio de ellos. Oh Emmanuel, reunidos en su nombre. Y quienes dejen todas las cosas por su nombre recibirían mucho más. Y sabemos que fueron perseguidos y aborrecidos los primeros cristianos, por causa de su nombre.

La persecución por invocar el nombre de Jesucristo fue muy evidente en los primeros años de la iglesia; no podemos negar estos hechos. Es necesario poner bien atención y mirar que el apóstol fue deliberado en dejar muy en claro la importancia del nombre divino. No lo presenta de manera aislada, sino que, a través de su testimonio, va mostrando progresivamente su significado, su poder y su autoridad.

Por eso, al llegar a esta resolución, usted puede entender quién es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Al plasmar estas palabras del Señor, y siendo San Mateo el único en escribirlas de esta manera, se nos revela cuál es ese nombre y quién es Jesucristo.

En este nombre debe ser bautizado, el nombre glorioso de Jesucristo. Si aceptas serás salvado y Él promete estar contigo todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Oh Emmanuel.

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