Los diezmos son según la ley

El diezmo fue instituido en la Ley de Moisés. Aquellos que habían recibido la tierra por heredad eran quienes diezmaban, pues de lo que la tierra producía se entregaba el diezmo a los levitas, encargados del sacerdocio, ya que ellos no recibieron heredad entre las tribus: su heredad era Jehová.

Malaquías echa en cara al pueblo no diezmar, y les dice: “Malditos sois con maldición”. ¿Por qué? Porque estaban bajo la Ley. San Pablo dice que quienes dependen de las obras de la Ley están bajo maldición, pues el que no permanece en todas las cosas escritas en ella es maldito. (Gál. 3:10)

Por eso también en la Epístola a los Hebreos dice que los diezmos eran tomados “según la ley”. Y si el sacerdocio cambió, también hubo mudanza de la ley. Los gentiles no estamos bajo el sacerdocio levítico. (Heb. 7:5, 12)

¿Y Abraham? Sí, Abraham diezmó. Pero Abraham también levantó altares, ofreció sacrificios y fue circuncidado antes de la Ley. Como nos dice el apóstol en la epístola a los Romanos, Abraham hizo obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. (Ro. 4:2-3)

En Abraham hay una gran lección: tanto para el que está en la Ley como para aquel que es libre en Cristo. Padre de la circuncisión, pero también Padre de la fe, evangelizado primeramente para que en su simiente fueran benditas todas las familias de la tierra, y esa simiente es Jesucristo.

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